En el escaparate de la cafetería Il caffe di Pietro no se anuncian el café con leche y pasta o el bocadillo de jamón. Los clásicos reclamos de desayuno han sido sustituidos por un simple: Libros a un euro. En el interior no hay mesas con sillas; hay barras con taburetes y en cada barra hay libros perfectamente colocados. El viernes, unos 300 a la vista y otros 300 en un almacén.Sobre su cabeza cuelgan unos números, 4.825 y esos son los libros vendidos hasta ahora.